
Para Ismael Burgueño, el futuro de Baja California debe construirse con una visión que reconozca las necesidades de cada municipio, pero con un mismo objetivo: que el desarrollo y el bienestar lleguen a todas las comunidades y no se concentren únicamente en unas cuantas zonas del estado. Señaló que gobernar con los principios de la Cuarta Transformación significa conocer el territorio y entender que las prioridades de Tijuana no necesariamente son las mismas que las de Mexicali, San Quintín, San Felipe, Ensenada, Tecate o Playas de Rosarito.
“Baja California tiene una enorme diversidad y eso también representa una gran fortaleza, tenemos industria, campo, turismo, pesca, comercio y una posición fronteriza privilegiada; el reto es convertir todo ese potencial en mejores condiciones de vida para nuestra gente, especialmente para quienes históricamente han tenido menos oportunidades”, expresó.
A través de sus recorridos y encuentros con distintos sectores de la población, Ismael Burgueño ha fortalecido una visión integral de Baja California, colocando en el centro la justicia social, el desarrollo equilibrado y la atención directa a las comunidades, consolidándose como uno de los perfiles con mayor conocimiento del territorio y capacidad para encabezar la siguiente etapa de la Transformación en el estado.
















