Cuando se realizaban las tomas relacionadas con los robos en el Paseo de los Héroes, en el pasto, junto al hotel Real Inn, ocurría una escena extraña, un hombre sin pasado, sin futuro, sumido en la pobreza de no tener ni donde dormir, encontró en Mexicali amigos fieles en quien confiar, pero no son humanos, son canes, uno de ellos un simpático cachorro criollo color negro, que le prodigaba cariño. Sin más interés que el solo compartir los alimentos sin importar calidad o escasos, tener compañía sincera no tiene precio y en la pobreza total, menos.